Desde la perspectiva mecánica y refleja, la masoterapia actúa directamente sobre el tejido blando para devolverle su elasticidad y propiedades naturales. Es la herramienta idónea para combatir las sobrecargas musculares, normalizar el tono hipertónico provocado por el estrés diario y desactivar los puntos gatillo miofasciales (las conocidas contracturas). Al estirar de forma pasiva y analítica las fibras acortadas, liberamos las adherencias entre los diferentes planos musculares, rompiendo el ciclo de rigidez y devolviendo al paciente una sensación de ligereza y confort en sus movimientos cotidianos.